Fuga de liquidez en Wall Street: Los ETF de Bitcoin y Ethereum bajo presión
El ecosistema de los activos digitales en Estados Unidos está enfrentando un desafío estructural sin precedentes en lo que va de año. Los ETF spot de Bitcoin y Ethereum en EE. UU. están registrando salidas sostenidas de capital, con un registro alarmante: ambos activos solo han logrado cerrar dos semanas con entradas positivas en todo el 2026. Los datos reflejan una contracción severa en el sentimiento institucional; el total de activos gestionados en los ETF de Bitcoin ha caído de forma brusca desde los 115 mil millones de dólares hasta situarse cerca de los 83 mil millones de dólares.
La situación es aún más crítica para los ETF de Ethereum, que han visto cómo sus activos descendían de aproximadamente 18 mil millones de dólares a casi 11 mil millones de dólares, evidenciando que no se trata de volatilidad pasajera, sino de una rotación real de carteras.
La gran rotación: Del crecimiento estadounidense a los mercados globales
El motivo detrás de este éxodo no es una pérdida de fe en la tecnología, sino un cambio estratégico hacia la eficiencia de costes y rendimientos. Los inversores institucionales están reduciendo su exposición a los activos de crecimiento en EE. UU. para reasignar capital hacia mercados extranjeros más baratos.
Durante el mes de enero, los fondos globales fuera de Estados Unidos absorbieron aproximadamente un tercio de las entradas totales en ETF, una cifra récord que marca un giro histórico en la inversión global. Esta migración se ve impulsada por la mejora de las condiciones macroeconómicas en otros países y la percepción de que las acciones internacionales ofrecen un valor más atractivo tras el rally agotado del sector tecnológico estadounidense.

El muro de los bonos: Rendimientos del Tesoro y mercado laboral
El contexto geopolítico y macroeconómico de este 2026 ha erigido un obstáculo formidable para las criptomonedas. Un mercado laboral sólido en Estados Unidos ha impulsado al alza los rendimientos del Tesoro, endureciendo las condiciones financieras globales. Rendimientos más altos en los bonos hacen que estos sean mucho más atractivos frente a activos de alta liquidez y beta como Bitcoin y Ethereum.
Mientras que en 2024 los ETF funcionaron como amplificadores de precio gracias a entradas masivas, ahora actúan como canales de distribución. Este cambio de paradigma debilita el escenario de liquidez en el corto plazo, ya que el capital prefiere la seguridad del rendimiento fijo frente a la incertidumbre de los activos de riesgo, creando una presión bajista que persistirá mientras la rotación de capital no encuentre un nuevo punto de equilibrio.
Reflexión BolsaKoin
Estamos siendo testigos de una «limpieza de carteras» institucional. Los ETF de Bitcoin ya no son la novedad brillante de Wall Street, sino una pieza más en el tablero de ajedrez macroeconómico. Mi consejo de mercado: no se dejen llevar por el pesimismo absoluto; la tesis de largo plazo sigue intacta, pero la liquidez manda en el corto plazo.
Con los bonos ofreciendo rendimientos competitivos y el capital huyendo hacia mercados internacionales, el ecosistema cripto necesita un nuevo catalizador narrativo. En este 2026, la paciencia será la virtud que defina quiénes sobreviven a esta gran rotación. El dinero no se está evaporando, simplemente está cambiando de pasaporte.
