ALGORAND TRASLADA SU SEDE A EE. UU. ANTE EL NUEVO ESCENARIO REGULATORIO

El retorno estratégico de la Fundación Algorand a Delaware

En un movimiento que redefine su presencia global, la Fundación Algorand ha anunciado oficialmente el traslado de su sede central desde Singapur de vuelta a los Estados Unidos, estableciéndose específicamente en Delaware. Esta decisión, comunicada este miércoles, forma parte de una reestructuración profunda que busca capitalizar el cambio de tendencia en el país norteamericano. El objetivo principal de esta migración es asegurar el liderazgo estadounidense en la próxima generación de infraestructura financiera, centrando sus esfuerzos en áreas críticas como la tokenización de activos reales, los préstamos on-chain y los sistemas de pagos globales.

Sede de Algorand en Estados Unidos estilo financiero.
Algorand traslada su base de operaciones a Delaware.

Un nuevo consejo de administración con perfil regulatorio y financiero

La reestructuración no se limita a un cambio de ubicación geográfica, sino que incluye el nombramiento de una nueva junta directiva diseñada para navegar el complejo entorno institucional. El nuevo consejo cuenta con figuras de alto nivel como Bill Barhydt (CEO de Abra) como presidente, Alex Holmes (ex CEO de MoneyGram), Michael Mosier (ex director interino de FinCEN), Rebecca Rettig (CLO de Jito Labs) y la actual CEO de la fundación, Staci Warden. Esta mezcla de ex reguladores y tecnólogos de la industria cripto pretende dar prioridad a la participación en políticas públicas y al desarrollo de herramientas financieras tanto para consumidores como para instituciones.

Impacto de la administración Trump en la industria blockchain

El regreso de Algorand coincide con un giro drástico en la política de activos digitales bajo la administración del presidente Donald Trump. El enfoque ha pasado de una postura basada en la aplicación de sanciones a un marco orientado al crecimiento del mercado y la innovación. Las acciones ejecutivas iniciales, que incluyen la creación de un plan regulatorio federal para activos digitales, han enviado una señal clara de claridad legislativa. Este cambio geopolítico interno está incentivando que entidades sin fines de lucro, nacidas originalmente de investigaciones académicas del MIT como Algorand, vean en el mercado estadounidense el terreno más fértil para expandir su red de capa 1.

Expansión del ecosistema y enfoque en casos de uso reales

Para fortalecer su gobernanza, la fundación planea la creación de un Consejo Asesor del Ecosistema que permitirá a desarrolladores y participantes de la red influir en la estrategia futura. Algorand ya se posiciona como una pieza clave para la emisión de activos e identidad digital, con proyectos activos en pagos transfronterizos y tokenización inmobiliaria. Al reestablecer su base en Delaware, la organización busca acelerar el despliegue de soluciones financieras institucionales, aprovechando que el clima regulatorio actual favorece la integración de la tecnología blockchain en el sistema financiero tradicional de forma segura y clara.


Conclusión

El movimiento de Algorand es la confirmación de que el capital y el talento están volviendo a casa. El «exilio» en Singapur ha terminado porque ahora las reglas del juego en EE. UU. son claras y favorables. Mi consejo: vigila de cerca los proyectos de capa 1 que están reforzando sus juntas directivas con ex reguladores; ahí es donde se están construyendo los puentes reales con la banca tradicional. El regreso de Algorand es solo el primero de muchos que veremos este 2026.

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