El deshielo de sanciones: Un nuevo escenario para el petróleo en Venezuela
El panorama energético ha dado un giro radical este mes tras la decisión de Estados Unidos de suavizar las sanciones impuestas al sector energético venezolano. La emisión de licencias generales permite ahora que las energéticas globales exploten proyectos de crudo y gas en este país de la OPEP, un movimiento que busca reactivar una industria golpeada por años de desinversión.
Mientras empresas como Maurel & Prom ya operan satisfactoriamente en el campo Urdaneta Oeste con una producción de 21.000 bpd, gigantes como BP y la National Gas Company de Trinidad y Tobago retoman la planificación en el yacimiento Manakin-Cocuina. No obstante, este renovado interés convive con una infraestructura en ruinas y el recuerdo de las expropiaciones de la era de Hugo Chávez, que aún pesan en los balances de compañías como ConocoPhillips, que reclama 12.000 millones de dólares.

Chevron y el eje estadounidense: Producción en ascenso hacia el Golfo
Dentro de las operadoras internacionales, Chevron se mantiene como el jugador más sólido mediante sus cuatro empresas conjuntas con PDVSA, que actualmente producen entre 240.000 y 250.000 barriles diarios. La compañía estadounidense ha demostrado su capacidad logística exportando 150.000 barriles diarios en noviembre y 100.000 barriles diarios en diciembre hacia la costa del Golfo.
Chevron estima que podría incrementar su producción bruta en Venezuela en torno al 50% a corto plazo, aprovechando que ya procesa 50.000 barriles diarios de crudo venezolano en sus refinerías, con capacidad para duplicar esa cifra. En contraste, ExxonMobil mantiene una posición distante tras largos arbitrajes, aunque informes recientes sugieren conversaciones con el gobierno venezolano para resolver deudas pendientes por valor de 984,5 millones de dólares.
Europa y el desafío de la deuda: Los planes de Repsol y Eni
Las petroleras europeas navegan entre la expansión operativa y la recuperación de capital adeudado. Repsol lidera esta estrategia con la ambición de aumentar su producción de gas en un 10% y triplicar su producción petrolera en tres años, partiendo de una media de 71.300 barriles equivalentes el año pasado. Sin embargo, la carga financiera es notable: el Estado venezolano adeuda a Repsol 4.550 millones de euros (5.370 millones de dólares).
Por su parte, la italiana Eni, socia de la española en el yacimiento Perla, enfrenta una deuda que ascendió a unos 3.000 millones de dólares a finales de 2025. Ambas compañías ven en las nuevas licencias generales una oportunidad crítica para normalizar los cobros mediante cargamentos de crudo, mientras Shell espera que el proyecto de gas Dragon comience a producir en un plazo de tres años.
Reflexión BolsaKoin
El retorno del petróleo en Venezuela al mercado formal no es solo una cuestión de barriles, sino de geopolítica pura. En BolsaKoin observamos que, mientras Estados Unidos abre la puerta a sus aliados, lanza un mensaje claro: las empresas de China, Rusia e Irán ya no son bienvenidas.
Mi consejo de mercado: vigilen de cerca los informes de producción de Chevron y Repsol; si la infraestructura venezolana soporta el aumento del 50% de producción previsto, podríamos ver un alivio en los precios de los crudos pesados a nivel global. El riesgo sigue siendo alto, pero el botín de las mayores reservas del mundo es demasiado tentador para ignorarlo en este 2026.
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